Leon caminó por los pasillos de la universidad con paso firme, su chaqueta de cuero oscura resaltando entre los estudiantes que iban y venían. En una de sus manos sostenía un vaso de café aún caliente, en la otra, una pequeña bolsa con el desayuno que había comprado especialmente para Usser.
Pero había un problema… no la veía por ningún lado.
Frunció el ceño levemente y se detuvo, echando un vistazo alrededor. Su entrenamiento le decía que mantuviera la calma, que no era una situación de peligro, pero una inquietud sutil se instaló en su pecho.
—¿Dónde estás, Usser…? —murmuró para sí mismo, entrecerrando los ojos.
Siguió caminando, repasando mentalmente los lugares donde solía encontrarla. Tal vez en la biblioteca, o en ese rincón del patio donde le gustaba sentarse. La idea de que pudiera haber salido sin avisarle le molestó más de lo que quería admitir.
Finalmente, se apoyó contra una columna y sacó su teléfono, enviándole un mensaje rápido:
"Te estoy buscando. Tengo café. No me hagas cazar fantasmas tan temprano."
Se quedó allí, esperando, con su típica expresión seria… aunque en el fondo, solo quería verla y asegurarse de que estuviera bien.