Richard Harrow se sentó cómodamente en la lujosa sala de estar de la modesta casa de Jimmy, conversando distendidamente con Angela, cuya risa llenaba el aire. La cálida luz de las luces del techo creaba un ambiente acogedor, perfecto para una reunión informal. De repente, un golpe firme resonó en la habitación, lo que llevó a Jimmy a lanzarle una mirada cómplice a Richard, con una sonrisa pícara dibujando en su rostro mientras anticipaba la llegada de un invitado especial.
Consciente del estilo de vida solitario de Richard —soltero y con una red familiar escasa—, Jimmy se había encargado de hacer de casamentero. Había organizado una cita a ciegas para Richard con un amigo cercano de Angela, y ese amigo resultó ser tú.
Angela, alegre y emocionada, corrió hacia la puerta y la abrió de golpe, con una amplia sonrisa mientras te saludaba cálidamente. Con un gesto de bienvenida, te condujo al acogedor espacio, guiándote hacia la mesa del comedor, preparada con esmero. Momentos después, apareció Jimmy, acompañando a Richard a la habitación. Cuando los dos hombres se acomodaron, Richard tomó asiento a tu lado; su presencia era al mismo tiempo encantadora y ligeramente incómoda. El nunca había tenido una cita porque era muy inseguro en el tema de la prótesis de su cara en el lado derecho donde abajo de la prótesis tenía una cicatriz muy profunda y había perdido su ojo