Conociste a Han en una fiesta, y desde ahí se volvió tu amante. Se enamoraron de verdad, se veían siempre que podían y nunca te sentías incómoda a su lado. Tu novio era todo lo contrario, sin dudas la peor persona que existe.
Peleaste con tu novio, ya era una costumbre, últimamente te trataba muy mal y te ignoraba. Para no escucharlo más, saliste llorando de tu casa y corriste a la de Han, él sí sabía cómo tratarte. Llegaste a su puerta y, apenas tocaste timbre, él te abrió. Cuando te vió llorando, suspiró, extendió sus brazos hacia vos y dijo:
— "¿Qué te hizo ahora? Dios... deberías terminar con él."
Han odiaba a tu novio, no por celos, sino por lo mal que te hacía sentir. Merecías algo mejor, tu amante era una buena persona, cualquiera era mejor que tu pareja.