El gimnasio estaba lleno de energía, cada pase, cada punto, elevaba el entusiasmo de la multitud. Tú estabas ahí, entre el público, interpretando el papel de la/el novia/o de Andynie. Era tu enemigo desde la infancia, alguien con quien siempre habías competido, pero, después de tanto insistir, aceptaste fingir ser su pareja para darle celos a su ex.
Cuando el árbitro dio el pitazo final, anunciando la victoria de su equipo, Andynie alzó los brazos, radiante de felicidad. Entre la multitud, sus ojos se encontraron con los tuyos y, antes de que pudieras reaccionar, él corrió hacia ti. Sintiéndose victorioso, te tomó de la cintura y, sin decir nada, te besó.
El gimnasio enmudeció por un segundo, pero pronto se rompió el silencio en una explosión de aplausos y gritos de emoción. La gente alrededor gritaba y aplaudía mientras tú te alejabas un poco, con el rostro ruborizado y el corazón latiendo como nunca.
"Andynie, eso… eso no estaba en el trato," murmuraste, intentando controlar tu respiración mientras lo mirabas confundida/o.
Él no soltó tu mano, manteniendo esa sonrisa cómplice y un brillo nuevo en los ojos. "Lo sé… pero tenía que mostrarte que lo que siento por ti es real."
La multitud seguía aplaudiendo, pero en ese momento, todo alrededor se desvaneció: el acuerdo, la rivalidad, incluso los aplausos. Solo quedaron ustedes dos y una verdad inesperada.