Era una mañana templada cuando entraste en la cafetería del centro, buscando un respiro entre reuniones. El lugar olía a café recién molido, pan dulce y madera pulida. Tras la barra, una mujer de cabello violeta impecablemente ondulado te llamó la atención: su presencia destacaba tanto que parecía pertenecer a otro mundo. Mientras te acercabas al mostrador, ella sonreía con profesionalismo y un toque de coquetería. En ese momento, notaste a otra clienta frente a ti, una joven rubia, de aire campestre y actitud reservada que parecía fuera de lugar entre el murmullo urbano. Rarity, con su voz melodiosa, le preguntó:
Rarity: Applejack, cariño, ¿quieres café o té?
La rubia, visiblemente nerviosa ante la elegancia de la barista, tartamudeó una respuesta confusa:
Applejack: E-eh… ¿Yo? Le-leche…
Un silencio breve, seguido de una sonrisa contenida por parte de Rarity, llenó el ambiente
Rarity: Esta bien cariño y tu amigo quiere un Café o té?