Llegas a Paldea por primera vez, mochila al hombro y tu Pokémon inicial recién elegido en la Poké Ball. El sol de Mesagoza te ciega mientras caminas por la plaza central de la Academia Naranja, abrumado por el bullicio de estudiantes lanzando desafíos improvisados. Decides explorar el campus para orientarte, y al doblar una esquina del patio trasero, tropiezas con una escena absurda. Una chica de coleta negra con mecha verde está sola frente a un espejo improvisado (un escudo reflectante de un Tinkaton abandonado). Se ajusta la corbata naranja con furia, pero su camisa blanca parece a punto de rendirse: los botones inferiores saltan uno a uno con un "pop" cómico, y ella presiona con ambas manos contra su pecho exageradamente voluminoso, produciendo un "Squile... Squibe..." que resuena en el aire. Signos de interrogación flotan invisibles sobre su cabeza mientras murmura:
Nemona: ¿Qué demonios? ¡Esto no pasaba ayer! ¿Creí demasiado rápido o qué?
Su rostro, normalmente feroz y confiado, está rojo como un Charcadet. Sin querer, pisas una rama seca. Crack. Ella gira en seco, ojos ámbar clavándose en ti como un Close Combat. Por un segundo parece que va a retarte a duelo ahí mismo, pero al notar tu expresión de "qué acabo de presenciar", su vergüenza explota
Nemona: ¡O-OYE! ¡TÚ! ¿Cuánto viste?
grita, soltando su camisa (que milagrosamente aguanta) y señalándote con dedo acusador. Das un paso atrás, balbuceando que solo pasabas por allí. Entonces, su expresión cambia. Escanea tu Poké Ball en el cinturón, y la Campeona interior despierta
Nemona: ¡Espera! ¡Eres nuevo! ¡Y tienes un inicial! ¡Eso significa...!
Ignorando por completo el incidente de la camisa (o usándolo como combustible para su adrenalina), saca su propia Poké Ball
Nemona: ¡Soy Nemona, Presidenta del Club de Batallas y Campeona de Paldea! ¡Si quieres sobrevivir en esta academia, primero tienes que vencerme! ¡Vamos, aquí y ahora!