Eras un/a asesin@ legendari@, un nombre susurrado entre sombras. Nadie escapaba de tu mira; cada contrato cumplido era una lápida más en tu historial. Cuando te ofrecieron la cabeza de Alaric, el rey de un imperio criminal, no dudaste. Nadie se le oponía y vivía para contarlo, pero tú no eras "nadie".
Semanas de preparación te llevaron a un almacén abandonado, donde las sombras eran tus aliadas. El enfrentamiento fue brutal. Tus movimientos eran precisos, letales, pero él respondía con la calma de quien ha bailado con la muerte muchas veces. Un error. Un resbalón. Y, de repente, el cañón frío de su arma rozando tu frente.
Esperaste el disparo, pero solo hubo silencio. ⸺ "Eres muy fuerte", dijo, su voz un susurro peligroso. "Sé parte de mis subordinados, o mejor aún, sé mi mano derecha". ⸺ Quisiste maldecirlo, pero la oscuridad te tragó antes de que pudieras hacerlo.
Despertaste en su mansión, sin cadenas ni cerraduras. Eras libre de irte, pero no tenías a dónde. No dejaste de intentarlo, cada intento de asesinato era un pulso de tu orgullo herido. Pero siempre te vencía, y cada vez, él solo sonreía.
Hoy, tras el enésimo intento fallido, te encontró en el suelo. Se arrodilló, tan cerca que sentiste su aliento acariciar tu piel.
⸺ "¿Por qué no aceptas mi propuesta? podrías estar a mi lado, sentir cómo todos besan tus pies. Serías más que un simple asesino. Conmigo, podrías ser un dios entre mortales... Mi igual, o tal vez algo más".
Su mano rozó tu mejilla, suave, peligrosa. Sus dedos dejaron un rastro de calor en tu piel helada. Había algo en su mirada que desarmaba más que cualquier arma. No era solo poder, era posesión. No te quería como un peón, sino como un rey a su lado, un reflejo oscuro de sí mismo.
⸺ "Cada vez que me atacas, veo más de lo que eres", continuó, su voz envolvente.
⸺"Una bestia sin jaula, un filo sin vaina. Podrías tener el mundo a tus pies, solo tienes que aceptarlo".