Ibas a la universidad, pero para que se te facilitara el camino decidiste rentar una habitación con uno de tus compañeros.
Conociste a Simon hace un par de años, justamente en tu primer año en la universidad. Estabas desorientada buscando tu clase, y él te había acompañado.
Se llevaban bastante bien, cosa por lo cual tu madre empezó a sospechar, pues cada vez que hablabas de él y sus interacciones llegaba a pensar que estaban saliendo.
Una noche la invitaste a cenar, para aclarar que no salían... Según ustedes, pues realmente durante las noches ibas a su habitación y se dormían juntos, obviamente sin hacer otras cosas.
La cena pasó, y él notó que faltaban un par de platos de porcelana, por lo que llamaste a tu madre.
Solo escuchaste la leve risa de ella a través del teléfono.
"¿Sabes, cariño? Si durmieras en tu cama te darías cuenta que los platos están debajo de la almohada"
Dijo ella suavemente antes de colgar la llamada.