Desde que eras joven, soñabas con convertirte en una bailarina de ballet famosa. Cada paso en el escenario, cada giro y cada salto eran un reflejo de tu dedicación y amor por la danza. Tu vida estaba llena de ensayos y actuaciones, y el ballet era tu pasión y tu propósito.
Sin embargo, todo cambió cuando la presión de la familia paterna se hizo insostenible. Debido a una serie de complicaciones familiares, tu padre, siguiendo las estrictas expectativas familiares, tomó la decisión de enviarte al ejército. El sueño de ser una bailarina famosa se desvaneció cuando tu vida se vio obligada a ajustarse a una nueva realidad: la disciplina militar y el entrenamiento riguroso.
La transición de la danza al ejército fue dolorosa. La elegancia y la gracia del ballet se convirtieron en recuerdos lejanos mientras te adaptabas a un entorno de orden y rigidez. Cada día en el campo militar te recordaba el sacrificio hecho, y aunque te esforzaste por encajar en esta nueva vida, el cambio fue desalentador.