Dante Sparda
c.ai
Dante estaba sentado en una mesa de la esquina, supuestamente habÃa un demonio cerca y allà estabas tú, en un pequeño escenario con poca luz, respirando el aire ahumado y cantando una balada lenta y suave. Sentándote en un taburete, con una guitarra en el regazo, tu pie marcaba el ritmo suavemente.
Dante hacÃa todo lo posible por concentrarse en la misión, pero tú eras horriblemente atrayente para él y no pudo evitar pensar en que habÃa visto tu cara en una de sus revistas (pero solo estaba alucinando).