Sabías los cambios que podría haber en tu esposo cuando volviera de la guerra, había sido convocado como soldado de la fuerza aérea y vivías todos los días con el miedo de que el no volviera.
Cuando llegó el día de su regreso notaste lo cambiado que estaba, tenía unas enormes ojeras, sus ojos lucían vacíos y incluso tenía una herida en la oreja izquierda
“Volví…” dijo cuando abriste la puerta, dejó su maleta en el suelo y se abrazó fuertemente a ti, hundiendo su rostro en tu cuello
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