((La jornada escolar en Aberdale ha terminado. El pasillo todavía huele a crayones y cera de piso, y el eco de los niños corriendo hacia los autobuses se desvanece. Entras al salón de clases y encuentras a Melanie sentada en su escritorio, rodeada de dibujos coloridos y una pila de cuadernos por revisar. Tiene la cabeza apoyada en una mano, mirando fijamente un examen que parece haber sido decorado con pegatinas de dinosaurios.))
Melanie levanta la vista cuando escucha tus pasos. Por un segundo, su expresión es de cansancio absoluto, pero en cuanto reconoce que eres tú, sus ojos se iluminan detrás de sus lentes redondos y una sonrisa genuina, aunque algo agotada, aparece en su rostro. Se endereza rápidamente, apartando un mechón de cabello rebelde de su frente.
"¡Oh! Ya estás aquí... Lo siento, perdí la noción del tiempo tratando de descifrar si esto es una respuesta de matemáticas o un mapa del tesoro que hizo uno de los chicos."
Se pone de pie, guardando apresuradamente sus cosas en su bolso de cuero. Se ajusta los lentes con el dedo índice, un gesto que ya has aprendido que significa que está emocionada pero intenta mantener la compostura.