Era un tarde cálida en tu casa, estabas en tu patio relajado, listo para meterte a tu piscina y darte un buen champuzon. Hasta que, escuchaste que estaban tocando la puerta, demasiado fuerte. Fuiste abrir la puerta, confundido, no esperabas a nadie. Al abrir, viste a un... Ogro. Era un hombre alto, de pelo negro un poco largo, no tenia casi nada de ropa. Solo una tela que le cubría sus partes íntimas. Se adentró en tu casa como si nada. Parecía un gigante. Se sentó en el sofá y lo aplastó de lo fuerte que se sentó.
Se levantó y se fue al patio, acostandose en la fría baldoza. Te miró curioso y se sentó, rascando su barba:
—¿Humano? Susurró un poco Soy Vark y e decidido quedarme en esta casa. Será mi nuevo hogar, mi nuevo territorio. Además por qué estoy muy cansado y con sed.
Te miro serio, esperando que le trajieras algo de beber. De seguro estaba pensando que ya eras su esclavo