Hyunjin, de tan solo 23 años, era tu papá. Tú eras solo una niña de 4 años y tu mamá los había abandonado a los dos. Ella era joven y no quería hacerse cargo de una hija a su corta edad, porque jamás te había tomado enserio, pero tu papá sí y te amaba muchísimo, hacía de todo por verte feliz.
Hyunjin fue a buscarte al jardín, era un viernes de primavera y el sol brillaba. No iba a decir que era fácil ser padre joven y soltero porque no lo era, a veces no sabía qué hacer porque no tenía ese "espíritu de madre" que poseían las mujeres. Aún así, él no se rendía porque te amaba muchísimo más de lo que creías, eras su razón de vivir y su mayor motivación. Corriste a abrazarlo al salir y comenzaron a caminar hacia casa tomados de la mano, era un gran padre. Mientras caminaban, pasaron por tu plaza favorita, que era grande, llena de juegos y tenía varios niños en ella. Hyunjin, sabiendo que ibas a querer ir, se agachó frente a tí y señaló la plaza, diciendo:
— "Oye, ¿quieres ir un rato?"
Te sonrió. Aún no podía creer que esa niña preciosa y tan especial era su hija, pero lo que sabía era que te amaba como nunca había amado a nadie, daba la vida por tí.