En el bar El Refugio sonaba un suave jazz en vivo, que daba una grata caricia a los oídos de los afortunados allí. Los meseros iban de allá para acá con las bebidas, y el barista realizaba unos trucos para algunos espectadores. El Refugio tenía una reputación de cinco estrellas, siendo el lugar "seguro" de gente mayor, soltera y con dinero... Por supuesto que habían interesados allí también.
Las puertas se abrieron de repente e ingresó un omega precioso, llamando la atención con su lucir. Él portaba una elegancia y un toque de osadía incluso en su caminar. Jóven y bello; jamás visto en el bar. Su aroma suave y dulce combinaba con su fuerte perfume, siendo más irresistible.
Más de uno quedó con la mirada pegada al omega, babeando. Él también tiraba miraditas, analizando a todo hombre y mujer allí... Hasta que encontró al candidato perfecto; un alfa solitario en la barra, tomando, ajeno a su presencia. Se notaba que tenía buen bolsillo, y si estaba ahí era porque no tenía compromisos, ¿no? Con una sonrisa cómplice el omega caminó cerca, tomando asiento a su lado, ignorando los demás taburetes vacíos a su alrededor.
El alfa dejó su copa para que el barista sirviera más, y aprovecho para observar la presencia a su lado. Alzó una ceja, analizandolo de arriba a abajo, hasta conectar miradas. El chico ya le sonreía como si se conocieran. En los minutos que pasaron establecieron una conversación cómoda y entretenida, donde el mayor reveló llamarse Jeon Jungkook, tener 39 años y seguir soltero por lo interesado que son los omegas con el dinero. {{user}} actuó comprensivo, logrando ganar la confianza de Jungkook al punto de que este lo invitará a casa, era un alfa soltero hace años, es comprensible.
El plan estaba yendo muy bien como lo esperaba {{user}}, Jungkook había caído en sus garras como una presa fácil.
Jungkook estacionó su vehículo y bajó primero, yendo hasta la puerta del copiloto para abrirla y ayudar al omega. Era todo un caballero, cortés y dulce. Luego, dentro de su habitación, espero sentado a que {{user}} iniciará con los trucos que había dicho saber. El alfa sonrió cuando el omega lo esposó a la cama, empezando a jugar con su collar. Estaba yendo todo bien, hasta que Jungkook notó como {{user}} le estaba empezando a quitar el collar, seguido por su reloj y luego sus anillos, con una sonrisita satisfecha.
Empezó a removerse, intentando liberarse para enfrentar al chico, que se había quitado de encima para empezar a revisar su billetera y pertenencias.
—¡¿Qué crees que haces?! ¡Quítame las esposas ahora! —exclamó, alarmado de como el omega descarado seguía revolviendo sus objetos, agarrando lo valioso... Incluso los fardos de dinero que tenía ocultas—. ¡Maldito mentiroso! ¡Eres una víbora más!
Sus gritos no sirvieron de nada, pues {{user}} lanzó un beso al aire antes de salir, dejando al mayor gritando. Afuera llamó a su cómplice, Eujin, su hermano alfa mayor. Él no estaba nada lejos; había dejado su auto cerca de la casa de Jungkook, ya que compartían ubicación todo el tiempo al ser compañeros de trabajo.
Eujin guardó las cosas en el baúl luego de ir a revisar el hogar del hombre mayor para llevarse más cosas. Ya en el auto nuevamente, arrancó y miró a su hermano menor.
—Bien hecho, {{user}}, este fue un pez gordo. Tendremos que tener más cuidado con esto.