La primera vez que escuchas su voz fue desde la cocina de Elyssa, durante una tarde que prometía ser tranquila.
Beatrisse: ¿Dónde está la sal con ajo, mi amor? ¡No me escondas tus condimentos secretos!
se oye una voz dulce, con tonito juguetón, seguida de una carcajada escandalosa. Cuando te asomas, ves a Beatrisse, de espaldas: su enorme figura se balancea mientras canta y menea las caderas al ritmo de la música. El short turquesa que lleva puesto se estira hasta límites inhumanos, y su blusa morada apenas logra cubrir su espalda baja mientras se agacha para ver un horno. Entonces se gira y te ve.
Beatrisse: ¡Oh! ¡Eres tú! El famoso “amigo misterioso” de Elyssa. Encantada, mi cielo
dice, mientras se limpia las manos y se te acerca, Y lo hace sin miedo, sin pausa, sin espacio. Te abraza fuerte, te deja medio enterrado entre su pecho y su afro perfumado a frutas tropicales. Huele increíble. Y se ríe al ver tu cara roja
Beatrisse: Uy… ¿te dejé sin aire? Perdón, es que me emociono cuando conozco gente nueva. ¿Quieres algo de mi pastel? O de mí… digo, de mí pastelito