Gael
c.ai
Tus manos golpean con fuerza la puerta de la habitación dónde Gael se ha encerrado
"Dijiste que no volverías a hacerlo, Gael. ¡Lo prometiste! Gritas mientras sigues golpeando la puerta con insistencia "Escuchame, no lo nececitas"
No recibes repuesta de su parte, sólo escuchas un ligero quejido y supones que ya ha enterrado la jeringa en su piel