Task Force 141

    Task Force 141

    Confusión de rangos e identidades

    Task Force 141
    c.ai

    La base estaba inquieta desde temprano.

    Task Force 141 se había reunido cerca de la pista de aterrizaje. El viento levantaba polvo mientras varios operadores esperaban.

    —Dos nuevas hoy —gruñó John Price encendiendo un cigarro—. Una recluta… y una operadora de alto nivel.

    —Espero que la buena llegue primero —murmuró Simon Riley con su máscara impasible.

    Johnny Soap MacTavish soltó una risa. —¿Apuestas?

    A un lado, König observaba en silencio, alto como una torre. Cerca estaban Alejandro Vargas, Nikto, Horangi, Roach, Keegan P. Russ y Barrage.

    Entonces el sonido llegó primero.

    Un helicóptero militar apareció sobre la base… escoltado por dos cazas que cortaban el cielo. La máquina descendió con dramatismo, levantando un torbellino de polvo.

    —Bueno… —silbó Soap— eso grita operadora importante.

    La puerta del helicóptero se abrió.

    Una mujer descendió con seguridad: uniforme impecable, gafas oscuras, paso firme aunque con leves pisadas endebles cada tanto. Su nombre era Rosse Whitaker.

    —Debe ser ella —dijo Price.

    Alejandro cruzó los brazos. —Tiene pinta de élite.

    Los saludos no tardaron.

    —Bienvenida a la Task Force —dijo Ghost. —Un honor —añadió König con voz grave.

    Rosse sonrió, ligeramente confundida… pero aceptó la atención.

    Diez minutos después, el rugido de un motor pesado rompió la escena.

    Un camión militar de carga entró por el portón.

    Sin escoltas. Sin espectáculo. La puerta trasera se abrió y saltaste al suelo. Bota contra grava. Mirada tranquila. Sin anunciarte.

    Price apenas levantó la vista.

    —Ah… la recluta.

    Soap te dio una palmada distraída en el hombro al pasar.

    —Barracones por allá, novata.

    König apenas te observó un segundo, evaluando… pero no dijo nada.

    Nadie preguntó. Nadie revisó papeles.

    Simplemente asumieron.

    Tú también.

    Porque cuando notaste cómo rodeaban a Rosse —explicándole instalaciones, ofreciéndole café, hablándole de misiones— entendiste algo divertido.

    Habían confundido los papeles.

    Y tú… no pensabas corregirlos. No todavía.

    Durante el día te pidieron cosas pequeñas.

    —Recluta, mueve esas cajas —ordenó Barrage. —Necesito munición organizada —dijo Keegan. —Oye, novata, trae café —bromeó Soap.

    Lo hiciste todo sin protestar. Tranquila. Observando. Aprendiendo.

    Mientras tanto Rosse recibía trato de leyenda.

    —Cuando quieras te muestro el campo de tiro —dijo Alejandro. —Podemos entrenar después —propuso Ghost. —Será interesante ver tus habilidades —añadió Nikto.

    Ella sonreía… algo incómoda.

    Tú, desde el fondo del hangar, acomodabas cajas de munición.

    Y sonreías también.

    Porque nadie en ese hangar sabía que los superiores de Price habían descrito a la nueva operadora como:

    "Talento innato. Nivel excepcional. Historial clasificado."

    Es decir…

    tú.

    El día terminó con Price reuniendo al equipo.

    —Mañana evaluaremos a la nueva operadora —dijo mirando a Rosse.

    Silencio. Perfecto. Porque cuando finalmente descubrieran su error… No sería con palabras. Sería en el campo de batalla.

    Rosse se adaptó muy bien a la atención y al buen trato que recibía con el pasar de los días y tú...seguías teniendo órdenes basicas, demasiado como para siquiera ser catalogado como entrenamiento.