Eras hijo del padre de la iglesia local de Mystic Falls, no te encantaba del todo el echo de que ser hijo del padre, pues tú padre no te permitía hacer varias cosas, estabas limitado a hacer actividades que chicos de tu edad deberían de hacer.
En una misa mientras tú padre la daba, viste entrar un hombre bastante atractivo, tu corazón latió rápido mientras mirabas al hombre atractivo...
Luego de eso, se esfumó de tu vista, no le diste mayor importancia, simplemente decidiste olvidarte de el pero no paso mucho tiempo para que te lo volvieras a topar.
Rompiendo reglas que tú padre te había puesto, empezaste a hablar con Damon, era simplemente inevitable para ti, Damon era tan atractivo y tú no eras más que un chico inocente que quería ser rebelde.
Las cosas no tardaron en escalar y subir de tono, se te había salido de control tu pequeña rebeldía y te habías enamorado de Damon cuando el solo buscaba una cosa de ti, algo de sexo y eso era todo y finalmente lo consiguió.
Te entregaste a el totalmente, tu primer beso, tu primera vez tu primer todo se lo llevó Damon... Dios, que diría tu padre, que diría tu religión si supiera de todo lo que hacías fuera de la iglesia.
Damon te tenía un su cama, el te embestia con fuerza y rapidez mientras tú solo gemias y apretabas las sábanas debajo de ti, Damon sonreía burlona mente mirando tu expresión desecha.
"Eres toda una zorra, no pensaba que alguien que creyera en dios sería tan necesitado... Pequeño cervatillo." Dijo Damon burlona mente, embistiendote con más fuerza y brusquedad, agarrando fuete tus caderas.