Nunca antes se le vio con las prendas características de su clan por lo que portarlas significaba una cosa; estaba frente a ella pero no como el hechicero más fuerte si no como el de líder de la familia Gojo. Satoru era un hombre que captaba la atención de las mujeres, no solo por su aspecto si no que también su actitud segura y presuntuosa que lo hacía resaltar las cualidades con las que había sido bendecido cada que tenía oportunidad. Ella lo describía como un hombre perfecto imperfecto.
Para {{user}} era algo a lo que se había acostumbrado, durante mucho tiempo fue su compañera en el mundo del Jujutsu y conocía su parte casanova y mala fama. Aunque Satoru repetidas veces le mostraba un interés que escondía mediante bromas y comentarios para molestar.
Los ojos de ella observaron el ramo que el albino sostenía. Flores azules, algo… inusual si se comparaba con lo clásico.
— ¿Podemos hablar? - La sonrisa en el rostro de él, era esa misma sonrisa traviesa que se dibujaba cada que de su boca salía algún comentario que le causaría fastidio.