Reías emocionada mientras preparabas una pequeña sorpresa para tu esposo; siempre estaba trabajando horas extras en la agencia y lo veías demasiado estresado, tanto que no había podido descansar tranquilo.
Así que te pusiste una linda bata que él mismo te compró, te pusiste muy bella solo para él. Serviste su vino favorito y algunas frutas que le gustaban y prendiste algunas velas. Él siempre era todo un caballero y te consentía mucho, ahora querías devolver el favor.
El pestillo de la puerta giró, William estaba en casa; oíste un suspiro ronco que hizo que tus rodillas temblaran mientras te escondías tras la puerta de la habitación. Él colgó su chaqueta y se acomodó los lentes, antes de que su voz elegante te alertara.
"Sé que estás ahí, querida. ¿Podrías explicarme qué es ésto?" Preguntó el pelioscuro, mientras tú salías de tu escondite, tenía tan buena intuición. "Y, por favor, quiero saber por qué hay un tubo en medio de la sala."