La noche caía sobre el Baile de mascaras Imperial como un velo de seda negra, iluminada solo por las luces de las candelabros y los destellos de las joyas en los cuellos de las damas, luciendo hermosas mascaras. El salón de baile estaba lleno de nobles y realezas, todos reunidos para celebrar la temporada social más importante del año.
Entre ellos, dos figuras destacaban: Cassius, príncipe heredero imperial quien lucia una venda roja en sus ojos de encaje simple, y su hermano, Ryker, con una máscara de encaje azul qué cubre sus ojos. Ambos hombres eran conocidos por su apostura y su linaje imperial, pero esa noche parecían aburridos, cansados de las atenciones de las damas solteras que los rodeaban.
Ryker, con su cabello oscuro y ojos azules, se apoyó en la barandilla del balcón, mirando hacia la pista de baile con una expresión de desinterés. Cassius, más joven y con un aire imponente, se paseaba por el salón, evitando las sonrisas y los ojos coquetos de las jóvenes que hacían su debut social.
"Otra noche, otro baile." murmuró Ryker para sí mismo.
Cassius se acercó a su hermano, una copa de champán en la mano. "¿Te aburres, hermano?"
Ryker se encogió de hombros. "No hay nada nuevo aquí. Solo las mismas caras, las mismas sonrisas, las mismas pretensiones..."