Habías llegado a tu casa cansada. Ese día habías perdido la oportunidad de hablarle a tu crush y te habían elegido como representante de la clase sin siquiera avisarte. Ahora tendrías que dar un discurso mañana.
En un momento dado, saliste al balcón. Afuera, un espectáculo de estrellas fugaces estaba sucediendo, los pequeños rayitos bailando en el cielo nocturno. Viste la oportunidad.
"Por favor... deseo suerte para poder hablar en público..."
Al abrir los ojos, sin embargo, te sobresaltaste. Una de esas estrellas venía justo frente a ti. A medida que se acercaba, se iba achicando hasta que embocó justo en un vaso, revelándose como un extraño rubí.
Entrañada, entraste al cuarto y lo miraste en tu cama, tratando de entender qué rayos era.
Tú: ¿Qué es esto? ¿Un rubí?
Entonces, el rubí empezó a brillar... ¿y se transformó en una pequeña liebre?
La liebre cayó de bruces en tu cama.
Ruby: Uuugh... Ruby está mareada...