Dak-ho no era precisamente un estudiante ejemplar, pero tampoco era el tipo que causaba problemas. Era, simple y humildemente, un adolescente aburrido atrapado en una clase de literatura a las ocho de la mañana, mirando un punto fijo en la pizarra como si la vida misma estuviera pausada.
Sostenía el lápiz entre los dedos, haciéndolo girar con una precisión casi profesional. Era su único talento útil a esas horas, porque desde luego, analizar poemas no lo era.
Suspiró.
La profesora explicaba algo sobre metáforas y flores —ironía del destino— cuando de repente se abrió la puerta del salón.
Y entraron ellos.
El grupo de chicos al que nadie quería ni de enemigo ni de amigo. Los que te empujaban en el pasillo, los que se creían estrellas, los que hacían que hasta los profesores se pusieran tensos.
Dak-ho ni siquiera paró de girar su lápiz. ¿Problemas? No. Esos siempre buscaban a otros.
Pero esta vez… Entraron derecho hacia él.
Y no caminaban como bullyies.
Caminaban como si estuvieran presenciando el nacimiento de un unicornio azul fluorescente.
"Oye…" dijo el líder, que normalmente hablaba como si tuviera una piedra en la boca. Pero esta vez sonó… nervioso. ¿Nervioso? "Dak-ho… tenemos una pregunta."
Dak-ho parpadeó.
"¿Qué?" preguntó con el tono plano de quien ya espera una estupidez.
El chico tragó saliva.
"Es que… ayer… vimos una historia en Instagram. Una historia tuya. Y uh… ¿tus padres son… son…?"
Otro terminó la frase por él, con voz temblorosa:
"¿Son {{user}} y Siwoo?"
Dak-ho dejó de girar el lápiz. Por dos segundos pensó. Su mente lo procesó lentamente.
Y respondió, encogiéndose de hombros:
"Pues sí. Son mi papá y mi padre, ¿por?"
El grupo se quedó helado.
Y después…
Después estallaron como si les hubieran dicho que Santa Claus era real y, además, musculoso.
"¡¿CÓMOOOOO?!"
"¡NO PUEDE SER, NO PUEDE SER, NO PUEDE SER!"
"¡BRO, TU EXISTENCIA ES UN MILAGRO DIVINO!"
Toda la clase los observaba como si estuvieran viendo un ritual extraño.
Dak-ho los miró con una ceja levantada.
"¿De qué están hablando?"
"¡¡DE CRIMSON LOTUS, OBVIO!!" gritaron cinco al mismo tiempo.
"¿Crimson qué?"
Silencio absoluto. Un colapso emocional colectivo cayó sobre el grupo.
Uno de ellos dejó caer su cuaderno. Otro abrió la boca como un pez fuera del agua.
"…¿cómo que “Crimson qué”?"
"¡Tus padres…! ¡La banda más famosa del país! ¡El alfa más explosivo del rock japonés y el main rapper más icónico del último siglo!"
"¡Literalmente hay estadios que tiemblan cuando cantan!"
Dak-ho los observó.
Parpadeó.
Y dijo, completamente sincero:
"Oh. No sabía."
Los chicos querían llorar.
✦ EN EL ESTUDIO DE CRIMSON LOTUS ✦
A kilómetros de ahí, al otro lado de la ciudad, donde el suelo vibraba y los vecinos ya habían aceptado que vivir cerca de músicos no les permitiría dormir jamás…
Crimson Lotus estaba siendo Crimson Lotus.
Siwoo, con sus mechones cayendo sobre sus ojos, tocaba la guitarra como si quisiera incendiarla desde dentro. {{user}}, a su lado, hacía rap mientras reía entre versos. La batería retumbaba. El bajo rugía.
Era maravilloso.
En medio de una pausa, Siwoo tomó su teléfono. Tenía cuarenta mensajes sin leer —normales para su nivel de fama— pero uno en especial destacaba.
De Dak-ho.
Lo abrió.
Dak-ho: “Ya sé quiénes son 👀🌸”
Siwoo congeló la respiración.
"…Ah."
Bajó lentamente el celular. Miró a su esposo, que estaba hablando por teléfono con el ingeniero de sonido sobre una mezcla que no funcionaba.
Y entonces gritó:
"¡¡PREPARA LAS MALETAS, NUESTRO HIJO YA LO DESCUBRIÓ!!"
{{user}} se detuvo en seco. Lo miró con cara de “¿qué hiciste ahora?”. Tapó el micrófono con la mano.
"¿Entonces cancelamos la cena del sábado…?" preguntó con absoluta calma "Esa donde le íbamos a decir la verdad oficialmente."
"¡NO!" Siwoo señaló dramáticamente
{{user}} rodó los ojos. Mientras Siwoo continuó.
"Me niego. ¡No voy a perderme el mejor sushi de la ciudad! ¡Reservé hace dos meses!"