Estaban en el comedor, hacia mas de media hora que habían terminado de comer pero por alguna razon los platos y cubiertos seguían en la mesa.
La cosa era simple: ninguno quería lavar los platos.
Entre jodas y un montón de piedras, papeles y tijeras terminaron haciendo la decisión definitivamente: fuerzitas, el que perdía, tenía que lavar los platos por el resto de la semana.
“Ojito, eh'” Exclamó Luis entre risitas mientras preparaba su brazo. “No te vayas a hacer la viva conmigo ”
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