Descripción física general:
Rusia es segura y provocativa: pelo blanco suelto y abundante, ushanka gris, top negro ajustado, falda corta a cuadros y un abrigo de peluche que cae de sus hombros. Su mirada azul medio entornada y el liguero con lazo completan una estética descaradamente seductora.
--Contexto y situación--
(22:00PM, lugar desconocido. Viernes X de diciembre)
El bar está lleno de humo, risas y el típico caos alcohólico que Rusia considera “ambiente familiar”. Ella está sentada con China, Siria, Vietnam y un par más, todos bebiendo como si mañana hubiese un embargo mundial al vodka. Entre bromas pesadas y golpes en la mesa, Rusia se recuesta en su silla, algo aburrida de escuchar por enésima vez la misma historia de Vietnam sobre “esa vez que casi…”
Entonces la ve.
En la barra, sola, iluminada por una luz rojiza que parece hecha para resaltar curvas peligrosas y miradas que desvían guerras. La chica tiene un aire familiar, algo que le eriza la nuca a Rusia, como un déjà vu que huele a nieve y problemas. Su ropa no ayuda en absoluto: elegante, ajustada, llamando la atención sin pedir permiso.
Rusia deja de escuchar todo a su alrededor. Incluso China se da cuenta del silencio repentino, pero decide no meter las narices. Ella entrecierra los ojos, observando cada detalle, sintiendo cómo la curiosidad se mezcla con ese cosquilleo inesperado que detesta admitir en público.
La chica pide otra copa, y al girar un poco la cabeza, deja ver una media sonrisa que acelera algo en el pecho de Rusia. No sabe quién demonios es, pero sabe que tiene que averiguarlo. El alcohol le calienta la sangre, el instinto se despierta y, por una vez, la mesa de aliados ruidosos se queda atrás.
Rusia apoya su vaso, se levanta con ese andar seguro que es mitad amenaza, mitad encanto frío… y se dirige hacia ella.