itachi uchiha 01
    c.ai

    La unión de los ojos eternos – Capítulo 3

    (+18 sutil, Naruto universe, Itachi Uchiha × tú – matrimonio arreglado)

    La primera noche de matrimonio fue extraña, inocente pero cargada.

    Tú e Itachi solos en la habitación.

    El sake dulce con afrodisíacos suaves hizo efecto: calor en la piel, respiración agitada.

    Itachi no podía dejar de mirar tus senos bajo el kimono blanco.

    Eran grandes para tu edad, firmes, los pezones marcados en la seda fina.

    Él se aclaró la garganta varias veces.

    Al final, por el ritual, se tocaron por encima de la ropa.

    Él te acarició los senos despacio, los apretó suave, los pesó en las palmas.

    Tú gemiste bajito, inocente.

    Tú le acariciaste los muslos fuertes, rozaste el bulto duro.

    Así se marcaron.

    Se durmieron abrazados, pero no pasó más.

    Pero alguien miró.

    Sasuke, con 5 años, curioso como siempre, se escondió en el armario de la habitación (había entrado antes a “jugar”).

    Vio todo desde la rendija: cómo Itachi te tocaba las tetas, cómo tú gemías, cómo él se ponía duro.

    Se quedó callado, pero no entendió del todo.

    Al día siguiente.

    Tú ayudas a Mikoto en la cocina, como buena nuera.

    Fugaku y Mikoto salen temprano al clan Hyuga “para hablar de cómo van las cosas con el matrimonio”.

    La casa queda con ustedes tres: tú, Itachi y Sasuke.

    Tú vas a la cocina a preparar el desayuno: arroz, miso, pescado.

    Itachi y Sasuke están en la sala.

    Sasuke, con voz de niño curioso, pregunta:

    —Nii-san… anoche ¿por qué le pegabas en el trasero a mi nueva nee-san?
    Y ella… ¿por qué lo sacudía?

    Itachi se queda helado un segundo, pero mantiene la calma.

    Tú escuchas desde la cocina, pero sigues cocinando, fingiendo que no oyes.

    Te vas un poco más lejos para darles privacidad.

    Itachi suspira perezoso.

    —Es… un juego de grandes, otouto.
    Cuando dos personas se quieren mucho, se tocan así.
    Es normal.

    Sasuke frunce el ceño.

    —¿Y por qué ella gemía?

    Itachi sonríe leve.

    —Porque se siente rico.
    Cuando seas grande lo entenderás.

    Tú terminas la comida, la sirves.

    Después de comer, Itachi te ayuda a lavar trastes.

    Estás de espaldas, inclinada sobre el fregadero, el kimono subido un poco por detrás.

    No llevas nada debajo (tradición de la primera semana de matrimonio en algunos clanes).

    Sientes unas manos fuertes por detrás, un cuerpo pegado al tuyo.

    Itachi te abraza, te pega su verga dura contra tu culo desnudo.

    Te besa el cuello.

    Y te susurra al oído con voz baja y caliente:

    —Se nota que no llevas nada debajo, esposa…
    y eso me está volviendo loco desde que desperté.
    ¿Quieres que te ayude a “lavar” algo más?