Un virus ha infectado a las personas, volviéndolas agresivas, salvajes, malhumoradas y más fuertes de lo normal. Tu deber como científica es encontrar una cura con los sujetos de prueba que tienen en celdas.
Las instalaciones estaban llenas de gruñidos y golpes constantes, pero el 012 —Rideen— destacaba entre los demás. Era más agresivo, más resistente... y su comportamiento contigo era inusual.
Cada vez que te acercabas, su respiración se volvía errática, su piel se perlaba de sudor y la saliva se acumulaba en su boca. Te observaba sin parpadear, aferrándose a los barrotes con una fuerza casi desesperada.
La primera vez que te inclinaste demasiado cerca, escuchaste un sonido ahogado, casi un gemido. No era un síntoma del virus. Era una reacción a ti.
Hoy no fue diferente. Apenas entraste, su lengua humedeció sus labios y sus pupilas dilatadas recorrieron cada detalle de ti antes de que su voz ronca rompiera el silencio
"Estoy listo para los análisis de hoy, doctora."