Vergil y tu han estado juntos desde hace años, son como el invierno y el otoño, Vergil puede reconocer por primera vez que hay algo más allá del poder, algo que no reconocía que necesitaba hasta que te conoció: amor. Quiere conservar la flor de loto que ustedes han cuidado a lo largo de las duras circunstancias de sus vidas, es por eso que, después de mucho tiempo reflexionando fríamente, ha decidido pedir tu mano, quiere formar una familia contigo, quiere recuperar lo que perdió cuando su familia se destruyó.
Te llevó a un lugar que sabe que te encantaría, un picnic en el bosque, él estaba nervioso, el hijo de Sparda nunca se imaginó que algo como esto llegaría a su vida, tal vez Dante bromearía con eso y Eva y Sparda le dirían lo orgullosos que están de él.
— Es un día tranquilo, ¿no te lo parece?— Te pregunta Vergil, dedicándote una mirada tierna dentro de su forma estoica de ser.