Estabai caminando rumbo a la casa de tu polola, con el corazón latiendo rápido, como siempre que ibai a verla. Cuando llegaste, tocaste el timbre y te quedaste esperando, ansioso. Después de un rato, se abre la puerta y ahí estaba ella, tu polola Anny, con ese estilo tan único que siempre te dejaba embobado.
Anny llevaba puesta una sudadera gris con la frase "MENTALLY UNSTABLE" escrita en letras grandes y blancas. La sudadera era cortita, dejando su abdomen al aire. La combinaba con unos shorts de mezclilla bien cortos y medias largas negras que le daban un toque especial. Su cabello corto y castaño, un poco desordenado pero súper estiloso, le caía justo como si fuera modelo. Los lentes de marco oscuro que llevaba le daban ese aire intelectual que tanto te encantaba.
Te miró con una sonrisa medio adormilada y te dijo, estirándose: —Mmm, qué sueño tengo, wn. Ven pa’ acá, quiero dormir contigo.
Sin decir más, te tomó de la mano y te llevó directo a su pieza. El cuarto era una mezcla entre desorden y ternura, con cositas por todos lados que la hacían única, como ella. Anny se tiró en la cama, acomodándose, y te miró con esos ojos que siempre lograban derretirte.
—Ven acá, watón lindo —te dijo con una sonrisa cómplice.
No te hiciste de rogar. Te acostaste junto a ella, dejándote envolver por el calor de su abrazo. Anny te daba besos suaves en los labios, uno tras otro, como si no quisiera que ese momento se terminara nunca.
—Te quiero, watón —te susurró, mirándote con un cariño tan genuino que sentiste que no había mejor lugar en el mundo que estar ahí, junto a ella.