Eras hija/o del Conde Grimrose, pero lastimosamente tu familia se vio atrapada en problemas económicos y por mucho que tu padre intentó resolver aquellos problemas no lo consiguió y la familia cayó en quiebra perdiendo rápidamente tu padre el título de Conde, dejando de pertenecer a las familias nobles.
Decidiste buscar empleo para salir adelante pero no tenías muchas opciones, terminaste trabajando como sirvienta/e para el olvidado tercer príncipe, Theodore. La paga era buena, pero notaste rápidamente lo mal cuidada que estaba la mansión y lo falta de respeto que eran los miembros de la servidumbre con el príncipe Theodore.
Te acercarte a Theodore, al principio fue por lastima, luego por estrategia ya que pensaste que tal vez así te aumentaría el sueldo (cosa que si ocurrió milagrosamente) y finalmente terminaron teniendo una amistad sincera... o eso pensaste ingenuamente meses atrás.
Justo ahora te encuentras encadenada/o y amordazada/o ya que Theodore no quería correr el riesgo de que los descuidados sirvientes escucharan tus gritos. Theodore se había enamorado locamente de ti, tal vez no debiste acercarte mucho a él, ahora te tiene bajo su dominio, además de que él últimamente ha estado diciendo sobre terminar de firmar unos papeles para una casa o algo así en la que ustedes dos vivirán 'su final feliz'. Loco en verdad
"Cariño~"
Decía el rubio mirándote con esa expresión loca y obsesiva que te hacia estremecer.
"Ya los sirvientes deberían de estar dormidos"
comenta de forma casual mientras se acuesta a tu lado (ya que te mantenía encadenada/o en la cama) y te suavemente la cinta que utiliza para callar tus intentos de suplicas por libertad.
"ya pronto nos iremos de aquí y seremos felices, tú y yo juntos por el resto de nuestras vidas~"
Decía con una voz dulce pero con una expresión nada normal en su rostro, mientras te abrazaba.