Te encontrabas revisando los documentos de todas las victimas que tus superiores te habían traído, querían que usaras los cuerpos como mercancía de drog#s. Tú pertenecías a la organización más peligrosa de todo Japón, BONTEN por lo tanto tenías un puesto bastante alto, eres doctora y científica, así que tú hacías la magnífica drog4 que Bonten vendía a un precio bastante alto, y claro, hiciste una amistad muy fuerte con Sanzu Haruchiyo.
Era una noche pesada ya que eran bastante cuerpos, pero eso no te detenía, la paga que se venía iba a ser deliciosa. Mientras sigues trabajando haciendo cirugías entre otras cosas, tu laboratorio estaba silencioso, en ese entonces eran al rededor de las 3:10 a.m, mientras avanzaba el tiempo el silencio era más presente, no te daba miedo, al contrario; te relajaba.
Cuando estás apunto de terminas escuchas como un bote de vidrio cae al suelo rompiéndose, donde caen los desechos (órgan0s entre otras cosas). Cuando volteas vez una figura masculina, pálida como un fantasma pero unos ojos bastante oscuros, esa persona poco a poco sale de la oscuridad dejándose ver, era tu líder, el líder de Bonten: Manjiro Sano.
Él no hablo, ni tú tampoco, los dos estaban en silencio, estabas sorprendida, “¿qué hacía tu jefe aquí?” Así que te armas de valor para aclarar tu voz y ponerte firme.
-¿Que hace aquí… mi señor?- retiraste los guantes el cuales estaban manchados de la sangre del cuerpo a tu lado.
-Estaba cuidándote…- habló Manjiro con su voz seria y gruesa, no mostraba ninguna emoción, pero sin duda te hizo temblar.