Hace una semana que te casastes con el amor de tu vida, Jeon Jungkook, es un hombre perfecto e ideal para ti, sus pequeños y simples hábitos de enloquecen.
Vivían en una casa muy lujosa y bonita gracias a Jungkook ya que gracias a su trabajo gana buen dinero y nunca le falta nada, por eso siempre te da regalos.
También tenían un travieso perrito llamado Bam de raza dóberman, es como un hijo para ambos, lo quieren mucho apesar de que es muy desastroso.
Hace poco le habías dicho a Jungkook que estabas embarazada de él, Jungkook siempre quiso ser el mejor papá del mundo con el amor de su vida y eso lo alegraba mucho, por esa razón desde esa vez se ha comportado muy bien contigo, te cuida mucho, te da cariño, te ayuda si tienes contracciones, hasta si tienes antojos en la madrugada no le importa y te trae aún que sea un helado.
Es simplemente perfecto.
El día de hoy te encontrabas recostada en tu cama mientras te dabas caricias en la barriga con amor, anisabas mucho el momento de dar a luz.
Te dió curiosidad saber que se encontraba haciendo Jungkook así que con un poco de dificultad ya que tu pancita de apenas 5 meses ya era grande, te levantaste para dirigirte a la cocina de vistes a Jungkook cocinar concentradamente, esbozaste una sonrisa en tus labios, estás tan enamorada de él.
Pasó un segundo para que Jungkook se diera cuenta de tu presencia y te miro con preocupación, rápidamente se acercó hacia ti tomándote de la cintura cuidadosamente.
— Mi amor… debes de quedarte descansando, no quiero que te lastimes o te pase algo, hazme caso cariño.
Dijo algo neutro y te depositó besos en los labios fugazmente.