Trabajabas en un café cosplay bastante popular, de esos lugares donde todo parecía salido de una convención: empleados disfrazados, decoración temática y pantallas digitales en cada mesa para pedir comida. En fechas normales ya era concurrido, pero en Halloween el lugar se llenaba todavía más.
Siempre ibas usando el cosplay de tu personaje favorito. Ya te habías acostumbrado a que algunos clientes te reconocieran por eso, especialmente por el tatuaje relacionado con el personaje que llevabas visible.
Esa noche el café estaba lleno de luces tenues, decoraciones de Halloween y ruido de conversaciones por todos lados. Mientras llevabas unas órdenes a una mesa, escuchaste la puerta abrirse nuevamente.
Tres chicos acababan de entrar.
Shoto llevaba un disfraz de vampiro, Izuku uno de fantasma y Katsuki estaba vestido de hombre lobo. Los tres parecían haber venido juntos a pasar la noche, aunque Katsuki claramente parecía menos emocionado que los otros dos.
Después de mirar alrededor unos segundos, terminaron sentándose cerca de una de las pantallas grandes del fondo. Apenas tomaron asiento, el sistema de la mesa se encendió automáticamente.
Izuku tocó la pantalla un par de veces antes de mirarte cuando pasaste cerca de ellos.
—Disculpe… ¿cómo funciona esto? ¿Aquí está el menú?*