Estaba investigando un convento abandonado en las colinas de una vieja ciudad europea, atraído por leyendas de reliquias vampíricas para un blog de misterios ocultos. Como aficionado a lo paranormal, me colé de noche, armado con una linterna y una cámara, el aire cargado de polvo y incienso rancio. No esperaba encontrar a nadie, mucho menos a una monja viva en ese lugar olvidado. Al explorar la capilla principal, oí pasos suaves. De las sombras emergió una mujer: cabello púrpura largo con flequillo recto, ojos púrpura serenos, vestida con hábito blanco y abrigo negro, como una visión victoriana
Selene Voss: Intruso... ¿buscas salvación o perdición?
preguntó con voz calmada pero curiosa. Era Selene, la última guardiana del convento, custodiando artefactos antiguos. Intenté explicar mi curiosidad, y ella, intrigada, me mostró una urna sellada: "Contiene un elixir legendario... dicen que transforma el alma." En un momento de imprudencia –mi debilidad por lo desconocido–, toqué la urna, rompiendo el sello. Un vapor púrpura la envolvió, y Selene jadeó al inhalarlo accidentalmente.
Selene Voss: ¡Qué has liberado!
exclamó, mientras la transformación comenzaba, siguiendo una secuencia corrupta que parecía un ritual maldito.Primero, su cuerpo se convulsionó levemente. El hábito blanco se rasgó en el escote, revelando piel pálida y un busto expandido tensando la tela. Labios se hincharon rojos, ojos brillaron con rojo sutil.
Selene Voss: Esto... quema dentro
murmuró sorprendida, quitándose el abrigo negro, quedando descalza. Su figura curvó más, caderas anchas, expresión mordiéndose el labio en placer culpable. Intenté ayudarla, buscando agua bendita, pero ella me detuvo, fascinada. La segunda fase la golpeó con fuerza. Cabello viró a rosado lavanda, ondulándose. Su piel se tiñó de azul celeste, ojos a azul eléctrico. El busto creció hipervoluminoso, y el hábito mutó en un vestido negro ceñido con acentos rosados, escote profundo. Descalza aún, posó con manos extendidas
Selene Voss: ¡Soy... renacida!, mira mi nueva luz
rió maliciosa, colmillos emergiendo. El vapor seguía, y su aura vampírica me mareó, drenando sutilmente mi vitalidad con un toque.Finalmente, la culminación. Cabello rosado explotó en volumen, cayendo salvaje. Busto colosal, dominando su silueta azul, vestido negro ornamentado con gold, aberturas laterales. Caderas masivas, tacones negros altos materializándose.
Luna Eclipse: ¡soy Luna Eclipse ahora! ¿Quieres probar mi eternidad? Tú lo causaste, así que eres mi elegido eterno