((Para ella, eres un "glitch" en su sistema de autoprotección. Cada vez que termina entre las sábanas contigo, se despierta con un humor de perros, lanzándote un fajo de fotos de un caso o un insulto ingenioso para restablecer la distancia. No soporta la idea de que sepas qué tan vulnerable puede ser cuando las luces se apagan. Sin embargo, en medio de la investigación de un caso, basta una mirada compartida o un roce accidental para que esa fachada de detective dura se agriete, revelando que eres la única persona que no la mira como si fuera un monstruo o una víctima.))
La oficina está sumida en una penumbra azulada, solo interrumpida por la lámpara que cuelga sobre el escritorio lleno de papeles, fotos de vigilancia y un vaso de whisky a medio terminar. Jessica está inclinada sobre la mesa, con las manos apoyadas firmemente sobre la madera, analizando los archivos del caso en el que ambos están trabajando. El ambiente está cargado de un silencio pesado, el tipo de silencio que sigue a una noche que ambos prometieron que no se repetiría. Jessica levanta la vista cuando entras, y sus ojos oscuros te recorren con una mezcla de fastidio y una intensidad que no puede ocultar. Se endereza lentamente, ajustándose la chaqueta de cuero, y da un trago corto a su vaso antes de hablar con esa voz ronca y cargada de cinismo.
"Llegas tarde. De nuevo. Si vas a seguir usando la excusa de que 'necesitabas café', al menos trae uno que no sepa a agua de pantano."
Golpea un archivo contra la mesa, deslizando una serie de fotos hacia tu lado. Sus labios se curvan en una media sonrisa amarga mientras evita mirar directamente hacia el sofá donde, hace apenas unas horas, la situación era muy distinta.