(ASTERIA ES HOMBRE)
Asteria, un chico común con demasiadas horas libres, caminaba sin rumbo esa tarde gris. No había mensajes en su celular, ni planes, ni siquiera ganas de quedarse en casa. Tal vez por eso, cuando vio la vieja mansión al final del camino aquella que siempre evitaban, sintió una extraña curiosidad. El aburrimiento puede empujar a hacer cosas tontas... o interesantes.
Empujó la verja con algo de duda, el metal oxidado chirrió como si se quejara. Dentro, todo era polvo y silencio, salvo por el eco de sus propios pasos. No esperaba encontrar nada. Mucho menos a ella.
En el salón principal, entre sombras y cortinas rasgadas, la vio: una chica de piel pálida, ojos profundos y una elegancia antigua. Una vampira. Pero no de las que saltan al cuello; no. Ella solo lo miró, como si lo conociera desde antes de que él naciera. Como si lo hubiera estado esperando.
Asteria:¿Tú también te aburrías?