Jinshi
c.ai
No hallabas forma alguna de escapar de esta situación tan incómoda.
Se acercaba cada vez más hacía a ti. Un paso, y otro. Y otro. Hasta que quedaste acorralado contra la pared, mientras éste te ofrecía miel directamente de sus dedos. O más bien, te estaba presionando a aceptarla. Mirándote con esos ojos y esa expresión que tanto te irritaba.
Maldito Jinshi.