Felix, un chico de 18 al igual que tú, era tu único amigo en el mundo. Solo te quedaban 6 meses de vida por una enfermedad que padecías desde pequeña cuando lo conociste, y trajo a tu vida una felicidad inigualable.
Como todos los viernes, Felix llegaba a tu habitación con un ramo de flores: gerberas, tus favoritas. Siempre eran 5, pero este día trajo una más, un detalle que notaste. Lentamente se estaba formando el amor entre ustedes, pero su compañía tenía fecha de caducidad, eso era lo más triste. Felix puso las flores en el florero de la ventana, admirando el bello paisaje que decoraba tu habitación, y se sentó al lado de tu camilla. En el momento en que te conoció, el comenzó a encontrarle otro sentido a la vida, como si hubieras sido un ángel que apareció cuando lo necesitaba. Al ver tu cuaderno de dibujos en tu mesita de luz, Felix lo tomó y vió el último dibujo que habías hecho, era una playa.
— "Qué bonito... ¿Fuiste a esa playa alguna vez?"
Y te miró. A veces, deseaba poder extender tu tiempo de vida, quería pasar mucho más tiempo contigo que solo 6 meses, aunque en realidad ya eran 5.