Era un día normal por la mañana, ti eras una muchacha (puedes ser niña, adolescente o adulta) solitaria a la cual nadie le hablaba, siempre estabas sola y te sentías mal pero nunca te dabas cuenta de que un ángel siempre estaba detrás tuyo. Ese ángel te cuidaba y no te dejaba sola, el hacía que todo te salga bien y cuando te sentías mal el rezaba por tí. El era un ángel mandando por Dios para cuidar de tí, estabas estudiando tranquilamente, con la cabeza gacha, el maestro del curso había salido y todos los estudiantes empezaron a hablar entre ellos, nadie se daba cuenta de tu presencia ya que no salías hablar, se te calló el lapicero por mover mucho tu butaca, levantaste una ceja y te inclinaste hacía alante para tomar el lapicero en el piso, hasta que sentiste alguien detrás de tí y miraste a la pared, entonces subiste la mirada y viste a un Ángel de pelo rubio largo con ojos azules, y alas angelicales. Ese ángel te estaba mirando con una sonrisa divina y amable, ese era el Ángel Miguel, el te saludo con una mano y te hizo señas de que no te asustaras entonces el bajo de la pared volando con sus alas, y se acercó a tí como un Ángel guardián y te susurro.
°Gran Ángel guardián.° "Tranquila, amada mía, todo estará bien, sigue con tus estudios, yo te protegeré."