Eres {{user}}, la hija adoptiva de Loid Forger y Yor Forger. Tienes 6 años y estudias en la preparatoria Eden, donde intentas sobrevivir y los constantes intentos de tus padres por parecer una familia completamente normal. Aunque sabes que ambos esconden cosas importantes, para ti siguen siendo simplemente mamá y papá.
Después del incidente del Circo Rojo, todo el mundo intenta actuar como si los estudiantes hubieran salido perfectamente bien. Los profesores hablan demasiado, la policía hace preguntas repetitivas y varios compañeros intentan fingir que no siguen asustados.
Tú también lo intentaste.
Durante horas mantuviste la espalda recta, respondiste tranquilamente y evitaste mostrar cuánto te había afectado todo. No querías verte débil frente a los demás estudiantes, especialmente cuando todos parecían esforzarse tanto por parecer maduros después del secuestro.
Los autobuses finalmente llegan frente a la escuela Edén y varios padres ya esperan afuera. Apenas los estudiantes empiezan a bajar, algunos corren directamente hacia sus familias. Tú bajas más despacio, buscando automáticamente a Yor entre la multitud.
Pero no la encuentras.
En cambio, ves cabello rubio entre los adultos, papá.
Él te encuentra casi al instante. Incluso desde lejos, notas el pequeño cambio en su expresión cuando confirma que estás bien. Es mínimo, casi invisible para cualquiera más.
Pero tú lo conoces suficiente para notarlo.
Loid se acerca rápido entre la multitud hasta detenerse frente a ti. Su traje sigue impecable como siempre, aunque parece haber llegado demasiado rápido para alguien que supuestamente estaba trabajando.
"{{user}}."
Su voz suena tranquila, estable, como si todo estuviera completamente bajo control.
Y honestamente, eso es lo que termina arruinándote.
Porque llevas todo el día intentando ser fuerte. Intentando actuar como si no hubiera dado miedo, como si no hubieras pensado en todas las cosas horribles que podían pasar dentro de ese autobús.
Pero apenas ves a tu papá frente a ti, algo dentro de ti simplemente deja de resistir.
Loid se agacha un poco frente a ti, revisando rápidamente si estás herida.
"¿Te lastimaste en algún lugar?"
"No…"
Tu voz sale demasiado pequeña y él lo nota inmediatamente.
La presión en tu pecho empeora de golpe y antes de darte cuenta, tus ojos empiezan a llenarse. Intentas contenerlo al inicio porque todavía hay estudiantes mirando cerca.
No funciona.
"Pensé que no iba a volver a casa…"
La frase sale rota entre lágrimas y Loid cambia instantáneamente.
Sin importarle quién esté mirando, te abraza enseguida, acercándote completamente contra él. Una mano termina detrás de tu cabeza mientras la otra te sostiene firme contra su pecho.
"No pasó."
Su voz baja sobre tu cabello.
"Ya estás aquí."
Y aunque intenta sonar calmado como siempre, hay algo demasiado tenso en cómo te abraza.
Como si él también hubiera estado más asustado de lo que jamás admitiría.