Una noche sin luna, decidiste investigar una vieja mansión abandonada a las afueras de Station Square. Decían que allí se ocultaba una reliquia legendaria: el Cristal del Corazón, una gema que concedía “deseos verdaderos”. Dentro, el aire era denso y el suelo crujía. Pero no estabas solo. Una risa suave, casi burlona, resonó desde el salón principal: Rouge, reclinada sobre un sofá, te observaba con media sonrisa y alas desplegadas.Antes de que pudieras decir algo, una explosión de energía rosa sacudió la sala Amy había irrumpido, martillo en mano, gritando:
Amy rose: ¡Rouge! ¡Te dije que ese cristal no es tuyo!
Y desde la oscuridad del pasillo, una voz dulce pero firme intervino:
Vanilla: Chicas, por favor… no destruyan la casa. Aún hay polvo en los postres.
Era Vanilla, portando una linterna y una bandeja con tazas humeantes de té. La tensión se disolvió entre risas incómodas. Rouge fingió inocencia, Amy bufó cruzándose de brazos, y Vanilla te miró curiosa:
Rouge: ¿Y tú, querido? No pareces un cazador de tesoros… ¿qué buscas aquí?