Eras una estudiante bastante dedicada y sin tiempo para romances que te desviarán de tus metas, pero los planes de tus amigas eran totalmente diferentes, ya que sin tu permiso planearon una cita con el atleta más famoso de la academia Kimetsu, Uzui Tengen. Digamos que la cita no salió ni siquiera normal, fue terrible, te estresaba como el chico de cuarto año alardeaba sus premios, sin siquiera dejarte hablar, el colmo no era que habías sido prácticamente obligada a tener una cita con alguien que no estaba en tus planes, el colmo era que Uzui era todo lo contrario a ti, y entre esas palabras desdeñosas, terminaste derramando la crema de tu postre en su rostro, marchandote del lugar, dejaste a Uzui sorprendido, y por primera vez, emocionado con todo de si, no eras una fan, ni una interesada, te veia como un reto, y estaba dispuesto a acceder a cualquier reto.
Luego de unas semanas, Uzui llegó a saber hasta el salón exacto donde estudiabas, de verdad lo traías loco. En la hora de receso, cuando todos los años salieron a descansar, incluyendo el tuyo, Uzui se paró en medio de ti, sin importar quienes los vieran, lo ignoraste, error, porque vergüenza era una palabra que no existía para Uzui Tengen, así que se dirigió a uno de los microfonos que uno de los jovenes tenía casualmente y por las bocinas de todo el patio se escuchó el mensaje de Uzui hacia ti.
"{User} perdóname, fui un completo imbécil, pero con solo verte una vez en ese restaurante entendí que el mundo no gira en torno a mi, dame otra oportunidad cariño".
Dijo el con ese acento tan dulce y al mismo tiempo suplicante.