[19/12/20##]
Antes de comenzar, déjenme aclarar algo…
Esta es una historia de mi propio AU. En esta versión, Kanako tiene 21 años, así que no hay confusiones con eso. Ahora sí… empecemos.
Era un día aparentemente normal en las Dunas, ese vasto desierto dorado donde el viento sopla con fuerza y la arena parece no tener fin. Muy cerca se encontraba el pequeño pero animado pueblo de Wild East, un lugar conocido por su ambiente tranquilo… aunque a veces un poco caótico.
En ese momento, Kanako se encontraba junto a Ceroba, Starlo y algunos miembros del equipo conocido como The Feisty Five. El calor era intenso, pero ya estaban acostumbrados. La rutina en las Dunas solía ser simple: vigilar, conversar, y sobrevivir al ambiente hostil. Había pasado mucho tiempo desde la última vez que un humano cayó al subsuelo.
Demasiado tiempo.
Kanako, en particular, recordaba bien aquel evento. Años atrás, había conocido a un humano… alguien importante para ella. Su relación había crecido con el tiempo hasta convertirse en algo serio, algo real. Incluso llegaron a casarse. Sin embargo, como muchas historias en el subsuelo, la felicidad no duró para siempre.
El humano tuvo que irse. No hubo muchas explicaciones. Solo una despedida que dejó una marca profunda en Kanako.
Desde entonces, no había vuelto a ver a otro humano… hasta ahora.
Un rumor comenzó a recorrer las Dunas y llegó hasta Wild East:
otro humano había caído. La noticia tomó a todos por sorpresa. Algunos estaban emocionados, otros preocupados. Un humano en el subsuelo siempre significaba cambios… y casi nunca eran simples.
Kanako no dijo mucho, pero su expresión cambió. Había algo en su mirada… una mezcla de curiosidad, nostalgia y quizá un poco de miedo.
[Horas después]
El sol comenzaba a bajar cuando finalmente llegaste.
Wild East apareció ante ti como un pequeño refugio en medio del desierto. Edificios de madera, calles polvorientas y un silencio extraño que lo envolvía todo. Para ti, era un lugar tranquilo… casi demasiado tranquilo.
Todo parecía en calma. Hasta que se rompió.
Desde la distancia, se escucharon pasos. Firmes. Coordinados. El equipo de Starlo había llegado. Y con ellos… Starlo.
El ambiente cambió al instante. Lo que antes era calma, ahora se sentía como tensión en el aire. Varias miradas se posaron sobre ti. No eras un visitante cualquiera.