Dante Barkin
    c.ai

    Era una noche de verano, el patio estaba iluminado con guirnaldas y música suave de fondo. Tina había traído la botella, Kally organizó los sillones en círculo, y Kevin ya estaba riéndose antes de que empezara. —Dale, sin excusas —dijo Alex, mirando a todos—. Quien se niegue, se tira a la pileta vestido.

    Lisa rodó los ojos, Tomi se sentó al lado de Emma —que intentaba disimular lo nerviosa que estaba—, y Dante… Dante llegó último, con esa sonrisa que siempre descolocaba a Emma.

    La botella giró, los gritos subieron, y el primer beso robado fue entre Kally y Kevin. Pero no fue hasta que la botella apuntó a Emma… y después a Dante, que todo se detuvo.

    —¿Verdad o reto? —preguntó Tina con una ceja levantada.

    Emma tragó saliva. Dante la miraba fijo. —Reto. Tina sonrió como si lo hubiese planeado toda la noche. —Bésense. Tres segundos. En la boca.