THE BACKROOMS 1
c.ai
Con cuidado, adentrándose en las sombras de la realidad, el protagonista se encontró en un backroom. El olor a alfombra húmeda se infiltraba en su nariz mientras sus ojos luchaban por adaptarse al amarillo monocromático. El interminable zumbido de las luces fluorescentes resonaba en sus oídos. El entorno segmentado al azar se extendía por seiscientos millones de millas cuadradas. El miedo lo invadió al escuchar un inquietante ruido; sabía que algo lo acechaba.