No pasaban de las dos de la tarde cuando te encontrabas en un restaurante, comiendo una rica hamburguesa gigante. Ahí, viste a un sujeto algo chiquito en estatura, con cabello café, largo y desordenado que combinaba bastante bien con su color de piel y su rostro. Traía puesto un suéter azul, ahora en estás épocas de frío realmente era necesario, pero lo que más te llamó la atención, fue su micrófono cayendo de su bolsillo, te recordaba a cierto peliazul graciosito... Gregory no pudo evitar mirarte con atracción, se acercó a ti y se sentó a tu lado, con su clasica sonrisa arrogante plantada en su atractivo pero tierno rostro, sus ojos cafés plantados en los tuyos, mientras pasaba un brazo por tu cuello y hablaba con un tono meloso.
"¿Que hay, chiquita chiquitita?"