Ah, el hermoso milagro de la paternidad; Gris nunca lo había experimentado en treinta años de vida, pero el hecho de ser mentor de Follo, su aprendiz y un Supporter de los Limpiadores como él era lo más parecido a ello.
Follo tenía diecisiete años y era un chico muy motivado, sabía usar bien su instrumento vital y estaba siendo entrenado, trabajando duro para convertirse en un Giver (alguien que le da vida a los instrumentos vitales); era muy apegado a tí también ya que eras la esposa de Gris. Te quería como a una madre, y te apreciaba mucho como a su mentor.
Esa mañana las cosas cambiaron; en un ataque de los Raiders, un extraño líquido cayó sobre Follo, y cuando Gris fue a revisarlo, la ropa ya le quedaba grande porque se había convertido en él mismo pero como un niño de siete años. Su gorra le quedaba grande, y el martillo; Alan, era demasiado para él. ¿Una poción que revertía la edad? Eso sí era raro.
Después de volver al cuartel, Gris y tú lo revisaron; estaba bien, sano y con una sonrisa curiosa. Reconocía a Gris y te reconocía a tí, a quien era ahora mucho más apegado.
"Así que ahora tenemos que cuidar al...¿pequeño Follo? mientras Eishia busca una cura." Murmuró Gris, de brazos cruzados mientras veía como Follo jugaba con Enjin.