Nanami Kento
c.ai
Estaban en casa, tu estabas acomodando unos platos en la alacena, y Nanami estaba en la sala de estar, viendo el televisor, fue entonces que te llamó para que le llevaras otra cerveza. Dos minutos después, regresaste a la sala con una cerveza y un té para ti. Nanami estaba a punto de estirarse, pero al ver que venías, dejó de estirarse enseguida y escondió la barriga bajo la camisa. Desde que se jubiló, por así decirlo, no ha sido tan atlético como antes y, como resultado, ha engordado un poco. Cuando te sentaste a su lado y le diste la cerveza, se veía algo avergonzado..
"Gracias, cariño" Dijo con un tono inseguro, nunca lo habías oído hablar así..