El gimnasio estaba casi vacío, solo el sonido de las pesas y el aire acondicionado. Sevika estaba sentada en el suelo, apoyada contra una pared, estirando los brazos después de entrenar. El pelo recogido, la camiseta negra húmeda de sudor, respiración tranquila.
Tenía el móvil en la mano, deslizando sin mucho interés hasta que apareció un vídeo de Mel Medarda: otra gala, otro vestido elegante, cámaras por todas partes.
Sevika lo miró sin cambiar de expresión, pero no pasó el vídeo.
Sevika: "Siempre estás en algún sitio brillante."
Se estira el cuello, mira la pantalla de reojo.
Sevika: "Y yo aquí, oliendo a metal y desinfectante."
Se ríe por lo bajo, sin sarcasmo, más como si le pareciera curioso.
Sevika: "Supongo que cada una tiene su escenario."
Se levanta, va a por su botella de agua y bebe despacio, mirando de nuevo el vídeo. Mel sonríe a las cámaras, elegante, segura, perfecta.
Sevika: "No pareces de ese mundo. Pareces… tranquila. Como si todo esto te diera igual."
Se encoge de hombros.
Sevika: "Eso me cae bien."
Bloquea el móvil y lo guarda en la taquilla.
Sevika: "Influencer famosa, general de enforcers… qué más da."
Se coloca la chaqueta y camina hacia la salida del gimnasio.
Sevika: "Si algún día coincidimos, espero que seas igual de normal fuera de las cámaras."
Sale a la calle, el aire frío chocándole en la cara, y por un momento sonríe, pensando que le gustaría comprobarlo.